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| Miguel Calo |
La expresión del tango en Miguel Caló
En septiembre de 1962, Miguel Caló se encontraba en Colombia al frente de su orquesta. Su paso por Bogotá formaba parte de una gira internacional que había llevado al conjunto por distintos lugares de América y que continuaría luego por Medellín y Cali. Un artículo publicado por El Tiempo el 22 de septiembre de aquel año dejó testimonio de esa visita y, sobre todo, de la manera como Caló entendía el tango en un momento en que las nuevas músicas comenzaban a disputarle el gusto de los públicos jóvenes.
Para Caló, el tango no era
simplemente uno de los tantos géneros musicales de su tiempo. Lo definía desde
una relación casi absoluta con él:
«Para mí, el tango es lo
esencial y la única música que existe».
La afirmación adquiere
particular interés porque fue hecha durante una gira en la que el músico
argentino podía comprobar directamente la extraordinaria difusión alcanzada por
el tango fuera del Río de la Plata.
En Bogotá, la orquesta se
había presentado ante un público que Caló consideró especialmente conocedor.
Recordaba con emoción el debut en el Teatro México y la respuesta de los
espectadores. Pero su mirada sobre Colombia iba más allá de la capital.
Señalaba particularmente a Antioquia, Caldas y Valle como regiones donde
el tango y la milonga habían alcanzado una extraordinaria familiaridad entre
sus habitantes.
La observación resulta especialmente
significativa vista desde Medellín. En 1962 habían transcurrido veintisiete
años desde la muerte de Carlos Gardel en el accidente aéreo de Las Playas, pero
el tango no había desaparecido de la vida musical de la ciudad. La visita de
una figura de la dimensión de Miguel Caló permite advertir hasta qué punto
Medellín continuaba integrada al circuito internacional del género.
Caló tampoco permanecía
indiferente ante las transformaciones que estaba experimentando el tango. No
rechazaba las formas modernas, aunque advertía una dificultad fundamental:
cuando la estilización alejaba demasiado la música del público, este regresaba
a los tangos que conocía y comprendía. Lo resumió de una manera sencilla:
«Respeto y considero al
tango moderno; cuando se entiende es lindo».
Su experiencia durante
aquella gira parecía confirmarle que no había razones para anunciar la muerte
del tango. La orquesta había pasado por Puerto Rico, Lima, Ecuador, México y
Miami, encontrando públicos dispuestos a escucharlo y bailarlo. Para Caló,
aquellas experiencias contradecían las recurrentes profecías sobre la
decadencia del género.
También aparece en el
artículo un adversario inevitable de aquellos años: la “nueva ola”,
denominación bajo la cual se agrupaban diferentes expresiones juveniles
influidas por ritmos provenientes de Estados Unidos. Desde la perspectiva
recogida por el periódico, aquella moda había comenzado a perder fuerza
mientras el tango recuperaba espacios que parecía haber cedido. Se mencionaban
como representantes de ese resurgimiento a Armando Pontier, Alfredo De Angelis y Manuel Sucher.
Después de Bogotá vendrían Medellín
y Cali. El periódico calculaba aproximadamente un mes de permanencia de la
gira en Colombia. Para la historia del tango en Medellín, esa pequeña noticia
de itinerario es quizá uno de los datos más interesantes del documento: permite
situar la presencia de la orquesta de Miguel Caló dentro de la intensa relación
que durante décadas mantuvo la ciudad con músicos y conjuntos argentinos.
Vista más de seis décadas después, aquella
entrevista tiene además algo entrañable. Caló hablaba en 1962 de músicas nuevas
que parecían amenazar al tango y de un público que volvía una y otra vez a las
melodías antiguas. Las modas mencionadas en aquella página pasaron; Miguel Caló
y su orquesta quedaron incorporados definitivamente a la historia del género.
Y el tango, contra tantos anuncios de
defunción, siguió sonando.
Fuente
histórica: El Tiempo, Bogotá, 22 de
septiembre de 1962.
Investigación
y texto: Víctor Bustamante.
Transcripción
de fragmentos: Clarita de Bustamante.
El Tiempo, Bogota, 22 sep. 1962 / Transcripción: Clarita de Bustamante


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