Hace algunos pocos
años vi en este sitio, el Homero Manzi, a Jorge Guillermo, cantaba unos tangos de Larroca,
los más conocidos, y me llamó la atención la sonoridad de su voz. Luego, por intermedio
de algunos conocidos suyos quise
entrevistarlo, pero parece que él viaja con frecuencia y no fue posible. Pero ahora en esta tarde de noviembre, la sorpresa
de la programación es saber que él canta aquí unos tangos.
y en efecto, aquí
en este video con esas luces tenues, él está de cuerpo entero con su arte , y esa
voz intacta y tan sonora, dándonos unos tangos desconocidos e imprimiéndoles su
carácter. Y esta apuesta ea valiosa, porque esos tangos que no conocía, algunos
de ellos, entregan esa presencia de saber que es necesario escucharlos de
nuevo. O sea, Jorge Guillermo nos da su visión de esas melodías y eso lo hace
valioso, porque hay tangos que ya tienen su presencia, y es necesario buscar y enseñar
otros que están ahí, por que son de un peso especifico notable.
A Jorge Guillermo
le deseamos que continúe con esa buena estrella de permanecer en el canto y
obre todo que nos regale esos tangos que tan bien suenan en su voz. Pero también
está su guitarra, que o acompaña, lejos de las pistas porque cuando el cantante
toca su guitarra esta es una extensión de él mismo, ya que le puede dar su tono,
su compañía. Así Jorge Guillermo.
Ante
el avasallamiento de la cultura del entretenimiento y de las cifras que
certifican que asisten miles de espectadores, así sea a dormir, contraria a esa
idea existen esas reuniones con cierto
tono de intimidad y cercanía como la presencia del tango n Medellín a partir de
estas veladas impecables organizadas por la Asociación Gardeliana de Colombia.
Aquí
en esta tarde del 17 de noviembre la presencia de Darío Ruiz nos lleva a replantear
la relación del tango y la literatura, es decir dos formas de arte que se complementan,
pero ante todo sirve para rescatar de la memoria otra manera de tener en cuenta
la presencia de esa curiosidad de la infancia para abrirse al exterior con la
revista Billiken, con el cine con una
película cara al recuerdo como es Pelota
de trapo, pero sobre todo Madreselva
con Libertad Lamarque; maneras de mirar que el mundo no estaba en estas
montañas sino que más allá había una patria musical asumida desde las letras de
tango, es decir otra de las maneras de acceder a la literatura como baño de
inicio para esa educación sentimental que hará de Darío Ruiz una de los
escritores más relevantes de la ciudad, del país.
Cierto
hay un Medellín guardado en la memoria, ese del teatro Junín, de los bailarines
elegantes de tangos, de las escuelas populares y del derecho de las clases populares
a formar su cultura, a inventarla mejor ya que la actual era estrecha y no respondía
a un sentimiento que aparecía cuando Medellín daba el origen de otro tipo de personas:
los obreros que trabajan de las grandes textileras. De ahí que el tango sea asumido
como esa música que da una respuesta a esa sensación del desarraigo y de la
tristeza citadina.
Si
la ciudad desaparece ante los especuladores inmobiliarios, ahí está la presencia
de la palabra de Darío Ruiz para decirnos de esa ciudad de cafés, de calles
amables, y de personas que la vivieron y sobre todo de la música y del tango para
tenerla presente.
Darío
despierta su memoria y nos recuerda a Guayaquil con José Barros componiendo su música,
los bares míticos de tango, las canciones de Tito Cortés. En síntesis, la cultura popular
como una manera de saber que no es algo muerto sino un sentimiento que se
impone. Medellín y Buenos Aires son cercanías y el tango y su poesía la magia
de la palabra.
Mario Escobar Vélez trabajó como control
de radio en la emisora de la Universidad de Antioquia durante treinta años y allí
tuvo la oportunidad de dirigir, al lado de Manuel Mejía Vallejo, un programa de
música, Aire de tango, además fue dueño de un lugar en Belén, el Rincón de
Antaño, donde pudo alternar con personajes de la música en Medellín, como Hernán
Restrepo Duque, el político Diego Calle Restrepo, así como con su hermano, el prestigioso
crítico musical, Gustavo Escobar Vélez.
A través de esta conversación Mario Escobar
nos entrega las diversas facetas suyas al lado de la música, desdecontrol en la Universidad de Antioquia, visitante
asiduo de los cafés tanqueros de Guayaquil, hasta poseer su propio negocio. De esa
manera se desliza la presencia de la música en esa ciudad que nos envuelve y que
cada día nos sorprende con la presencia grata de personas como Mario Escobar, así
como el fortalecimientos de la emisora cultura de la Universidad de Antioquia, además
del ámbito tanguero de Belén como uno de los lugares de más presencia en el
tango en la ciudad. También desfilan los diversos cantores que recalaron des Fuenos
Aires a Medellín, el ambiente de los teatros atestados de pasión por el tango, así
como el personaje que caminaba de bar en bar con su disco bajo el brazo para
que lo escucharan.
Cierto, Mario Escobar nos da su presencia
y su memoria del tango en la ciudad.
Siempre me ha llamado la atención las notas sobre
tango realizadas por el Dr. Oscar Lema, desde su programa “Hablemos de Tango” que
efectuó los domingos en Radio Súper a las nueve y media de la noche. Era imperioso
escuchar esa manera como empezaba a desbrozar cada uno de los compositores o
cantantes o las orquestas que le interesaban.
Inicialmente abordaba un tango a explicar cada una
de las versiones de las letras y las leía con una fruición, tan personal, que
me he preguntado, si acaso él no es también un poeta ya lo mejor mantiene sus letras por ahí en las
gavetas de su escritorio, porque una cosa he aprendido de él, es su primacía
hacia lo que dicen las letras del tango. En varios programas sobre Gardel analizó
las letras,su verdadera significación semántica
e histórica, y nos acercamos más a ese
amor que él le profesa al tango. También realizó varios programas sobre Homero Manzi,
entre muchos que plasmó, así como algunos temas en el tango, que solo eran y
son visibles para una persona dedicada a auscultar ese tesoro musical argentino.
Escudarlo es transitar por la memoria de la música,
por los que escribieron, por ese padecer el deseo de ser músico en una ciudad llena
de inmigrantes, y así mismo ser con el tiempo capaces de proporcionar esa música
elaborada que es el tango como presencia y tesón del ser argentino.
Ahora en este acercamiento, sobre Adriana Varela, es
como estar al pie del dial, escuchándole ese trasegar por las letras, por la
voz, por la manera cómo surgió, porque él nunca olvida ese condimentos necesario
entre el eslabón de la vida y el artista.
Así Goyeneche le abre espacios a Adriana Varela, y
ella continúa con la presencia del tango, con esa voz hermosa y dura que nos
entrega las versiones de otros temas anteriores, pero que en ella adquieren
otra tesitura notable.
En las indagaciones de Lema Tapias, Adriana Varela
no solo adquiere la magnificencia casi desconocida entre nosotros, si no que
nos acercamos más a ella, cuando nos ha acompañado desde la noche hasta la madrugada
en la duermevela de algunas veladas de eternos combatientes mientras la chica descansa
y coloca su primer periodo musical de roquera que no se resiente al estampar su
firma como una de las grandes cantoras del tango en la actualidad, ese que llama
a Lema para decirnos sobre “Perfume“ como es una bella canción, y aun mas,
intensa y sentida.
Por esa razón este video sobre el Dr. Lema es un homenaje
a esa manera, tan suya, de mostrarnos tantos
rostros posibles del tango.
Esta charla ha sido esperada para aprender de él la pasión,
la presencia de su amor hacia la música, pero también sus juicios pasionales y duros.
También esta noche del 20 de octubre Adriana Varela estuvo
entre nosotros en el Homero Manzi, de la mano de la Asociación Gardeliana de Colombia.
Tango presencia y ferocidad, melancolía y dulzura,
tango entrega y música que horada las noches y el amor hacia un país y hacia
una ciudad que es parte de nosotros, junto a Adriana Varela, bella y temida que
nos entrega otra versión de algunos tangos, como si ella fuera parte de la
memoria, como ahora lo es, y que además nos lleva al corazón profundo del gran Buenos Aires pero también
hacia el amor y sus desalojos.
El perfume ronco de su canto en medio del shock de copas y la sensación de que la poesía se desliza por las cuerdas de su voz como un ninja asesino.
Si yo fuera capaz de dar un alarido en medio del estrépito de las conversaciones, de la altisonancia de las gangosas voces alcoholizadas gritaría: ¡Basta ya cacatúas, escuchen a Adriana Varela, ella sí que tiene algo importante que decir!
Pero como sostenía Claudio Rodríguez uno no es poeta todo el tiempo, y es bueno que así sea.
Lo que soy yo, al menos por hoy, me conformo con ser un parroquiano más que se toma sus tragos y chacharea con sus amigos pasándo olímpicamente de Adriana Varela.
Jaime Jaramillo Panesso
es uno de los escritores indiscutibles en cuanto se refiere a la presencia del tango
del país. Lo ameritan sus notas hace unos años, sus conferencias, su carácter divulgador,
y a esa curiosidad y estudio permanente en el tema de las melodías argentinas. Él
siempre está alerta y nos da a conocer algún hallazgo valioso.
Poco se ha explorado
en sus temas, se le ha dejado de lado y solo algunas entrevista han permitido
penetrar hasta el profundo saber que él ha mantenido, y así mismo ha dado a conocer. No son raras las
llegadas de sus notas por el correo electrónico, las versiones de algunas canciones
que descubre o algún cantor o ejecutante que aparezca en el horizonte del tango.
De él podemos decir que mantiene el pulso y su inteligencia que nos da para saber
que comparte sus curiosidades.
Jaime nos ha dado
su memoria, que es saber cómo ha llegado a hacerse un conocedor y un gran divulgador
del tango, su pulso vital esta presente en este libro,“Medellín, pasión tanguera”, donde él sin la nostalgia
de los escuchas de tango nos dicen de letras y de melodías. No Jaime Jaramillo analiza
el entorno la discografía la bibliografía ya demás mantiene la curiosidad por
acercarnos a lugares de Medellín, que nos permiten trazar una geografía musical
de la ciudad. En algunas crónicas se encuentra esta primera curiosidad, lo que decía
Miller que el escritor debe mantener las antenas alertas. En este sentido Jaime
no ha dejado de indagar un elemento indiscutible en el desarrollo de una
cultura y es el elemento popular que la enriquece.
Este bello libro
lo acompañan fotografías de Jaime Osorio Gómez, y del archivo de la BPP que son
momentos indiscutibles de la memoria
visual, lo cual le da un aire nuevo a la historia del tango que fue abrigado aquí
cuando muchos argentinos lo consideraron
desueta ante la irrupción de los medios masivos y el rock.
las crónicas de
Jaime Jaramillo Panesso las acompañan textos de Horacio Ferrer, de Luciano Londoño,
de Hernán Restrepo Duque y de Irene Nieto.
Si, Jaime Jaramillo
Panesso nos ha dado su memoria, ya que es el cronista por excelencia en el país
de un tema donde es notorio su saber, y ahora vemos como Jaime Osorio le da
vida con sus fotografías a estos textos indispensables.
Aquí, en este video
obtenido durante la pasada Fiesta del libro en la ciudad, en el mes de septiembre,
Darío Ruiz,uno de los dos o tres escritores dé más
presencia en el país, hace la introducción, junto al fotógrafo. Jaime Osorio que
le da vida con sus fotografías a los textos
Para los tangueros,
digo que este libro es indispensable, porque Jaime Jaramillo ha sido testigo de
primera línea del desarrollo y avenencias del tango en la ciudad.
Memo Ánjel ha abierto y narrado el
mundo de la judería de Medellín, le ha dado un matiz diferente a nuestro
acercamiento con Spinoza y como si no bastara esta apropiación, nos ha llevado
a tener presente la memoria del barrio Prado. Ahora regresa al tango donde nos da
su particular visión sobre esta música y su relación con la vida citadina y los
personajes que lo han vivido y creado.
Escucharlo hablar, como en su programa
de radio de la Pontificia Bolivariana, es saber como él comienza a indagar sus lecturas, y a internarse
por laberintos del conocimiento que le permiten hallazgos felices para hacernos
recordar como el conocimiento nos hace apropiar de un tema, en este caso el
tango, y es una forma de encontrar la sorpresa al saber que el diálogo, la conversación
o en este caso, la conferencia, su habla es digna de prestarle mucha atención ya
que no especula per se sino que esos vasos comunicantes de la memoria lo llevan a situar su particular visión de la relación entre el tango y la ciudad.