TANGO EN EL CINE
Ewa
Stala
Las primeras películas argentinas que incluían tango fueron probablemente creadas por un tal Eugenio Py para una compañía discográfica que inició sus operaciones en Buenos Aires en 1897. Ese mismo año, se realizó la primera producción, titulada Tango argentino, y probablemente en 1901 se creó el primer cortometraje, que mostraba a una pareja bailando tango, aunque a cierta distancia, de acuerdo con los cánones de la época. Entre 1907 y 1911 se grabaron treinta y dos películas, todas cortas (la más larga duraba poco más de 4 minutos), que contenían escenas de diversos bailes, incluido el tango. Mientras tanto, en 1921, basada en la novela del escritor español Vicente Blasco Ibáñez, se realizó en Estados Unidos la película Los cuatro jinetes del Apocalipsis, en la que aparece la famosa escena en la que Rudolf Valentino baila tango con Beatrice Domínguez. En 1931, se grabó la primera película con banda sonora, Muñequitas porteñas, dirigida por José Agustín Perreyra: la protagonista (interpretada por María Turgenowa, de origen español, estrella del cine mudo argentino), maltratada por su padre, decide abandonar su hogar y a su prometido, y huye con un amante que le promete… una carrera como cantante de tango. Un año después, en 1932, se realizó el primer musical cinematográfico, titulado… Tango. En la década de 1930, también se creó un nuevo sistema de sonido y se realizaron cortometrajes, todos protagonizados por el mencionado Carlos Gardel, quien así alcanzó fama mundial. El tango también se abrió paso en la cinematografía estadounidense y europea muy pronto. Además de la mencionada película Los cuatro jinetes del Apocalipsis, el tango (no siempre con éxito) apareció en producciones como Flying Down to Rio (1933) con Fred Astaire y Ginger Rogers o Go into Your Dance (1935) con Al Jolson y Ruby Keeler. Un poco más tarde, el tango apareció, entre otras, en: Down Argentine Way (1940) de Irving Cummings; Sunset Boulevard (1950) o Some Like It Hot (1959) ambas dirigidas por Billy Wilder; The Conformist (1970) de Bernardo Bertolucci; Last Tango in Paris (1972), con Marlon Brando y Maria Schneider; Madame Claude (1977) con Klaus Kinsky; Clementine Tango (1982) dirigida por Caroline Roboh; L’Oiseau rare (1973, dir. Jean-Claude Brial); Tango Bar de Marcos Zurinaga (1988); Cotton Club de Francesco Coppola (1984); Alice (1991) de Woody Allen; Indochine (1992) con Catherine Deneuve; y finalmente Perfume de mujer (1992) de Martin Brest con Al Pacino en el papel principal; Tango dirigida por Patrice Leconte (1993); El cartero de 1994 (dir. M. Radford y M. Troisi), en la que el personaje de Neruda baila el tango Madreselva en flor interpretado Gardel en una terraza florida; Mentiras verdaderas (1994), en la que Arnold Schwarzenegger baila el tango Por una cabeza con Tia Carrer; Lección de tango de Sally Potter de 1997, con una actuación de la propia directora y Pablo Verón; y Toma la iniciativa (2006) con Antonio Banderas como profesor de baile. Cabe mencionar que el tango «Por una cabeza» goza de considerable popularidad en el cine: aparece en La lista de Schindler (1993), en la película Delicatessen (1991), en la ya mencionada Perfume de mujer (1992) y en Todos los hombres del rey (2006). En 1998, el director español Carlos Saura presenta su siguiente película de danza poética, esta vez dedicada al tango, titulada Tango, no me dejes nunca, y en 2006 Pedro Almodóvar presenta la película de inspiración tanguera Volver, del mismo título. Finalmente, en 2008, se estrena un «documental musical» dirigido por Miguel Kohan, Café de los maestros, y en 2015 se realiza un documental más personal: la historia de la vida y el baile de una de las parejas de tango más famosas: María Nieves y Juan Carlos Copes, titulado Un tango más, dirigido por Germán Kral.
Una
vez más, este breve repaso a la filmografía del tango evidencia su trayectoria
internacional, pero también la complejidad de las relaciones interculturales y
la multitud de hilos conductores asociados al tango y utilizados en la creación
cinematográfica. A veces se presenta como una imagen poética de la danza (véase
Tango, no me dejes nunca, de Carlos Saura), a veces como un documento artístico
(véase Café de los maestros, de Miguel Kohan) o un recuerdo personal (véase Un
tango más, de Germán Kral, o Una lección de tango, de Sally Potter), pero a
veces (véase Perfume de mujer o La lista de Schindler) el tango aparece
incidentalmente, como símbolo de sensualidad, gracia o sofisticación. El tema
del tango en la cinematografía debería convertirse, sin duda, en objeto de
estudio en el ámbito cinematográfico y cultural.
Bibliografia:
TANGO:
UNA INTRODUCCIÓN A TEMAS RELACIONADOS CON EL TANGO / Institute of Romance Studies, Jagiellonian
University, Krakow, Poland; ORCID0000-0003-2281-8367, ewa.stala@uj.edu.pl.2024

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